Poesía

Cuando escribirte significa todo: la poesía de Aurélien Vetu

Aurélien Vetu, filósofo y poeta francés radicado en la capital del Valle del Cauca, presenta una muestra inédita de su poesía. «Es la primera vez que publico en español, así que estoy muy feliz porque amo a este idioma, aunque no lo domino todavía», afirma Vetu, nacido el 25 de julio de 1985 en Borgoña, territorio de Los Alpes franceses, y quien actualmente se desempeña como docente de filosofía en la Universidad del Valle. Otras Inquisiciones ha escogido tres de sus escritos, versos que pueden ser clasificados dentro de la corriente modernista.

¿Cómo llegaste a Barranquilla? ¿Viviste ahí, antes de llegar a Cali?

Viví un año en Barranquilla, en 2016-2017. Durante este período, realicé mi tercer año de pregrado en la Universidad del Norte.

Escribo artículos de filosofía, poesía y cuentos desde los 27 años de edad, cuando comencé mis estudios en Toulouse. Antes de eso, era pastor de ovejas en Los Alpes, carpintero, vendedor de joyas en Brasil, viajero a pie con una mula en Argentina, cantante callejero y vagabundo.

¿Te sientes influido por otros narradores o escritores? 

Teniendo un pasado marginal, escribir siempre ha sido para mí una necesidad: ser la tribuna de lo inconforme.

En este sentido, mi poesía está influenciada por Baudelaire por supuesto, pero también Francis Ponge y Charles Bukowski, entre otros.

¿Qué te atrae, además de escribir?

Además de escribir y dar clases en la universidad, también soy consultante de filosofía, recibo clientes para consultas de mayéutica.

También me interesan las culturas indígenas de Colombia, especialmente la cultura Cofán. Por ello, voy regularmente al Amazonas.

Paloma

Dos ojos sol-nacientes entre las paredes de fábricas de tu plumaje: paloma.

Tú que acompañaste mis soledades urbanas,

que me hizo reír durante mis años de vagancia.

Tus pequeñas patas sacudes bajo tu cuerpo regordete

tu pico serio, tu facha aturdida, tu sucio plumaje que sigues lavando,

tu grotesca elegancia y tu sentido del humor me dieron gusto por la vida

cuando el mundo de los hombres me daba nauseas.

Ave poética en el infierno lucrativo,

perezosa volátil entre piernas estresadas,

invisible a los ojos ausentes,

eres la que juega entre las mercedes, cagas encima de los hombres de negocios,

ocupas los agujeros de nuestras paredes (sin pagar alquiler), te bañas en nuestras fuentes,

comes en nuestros botes de basura, copulas sobre nuestras tumbas,

arrulla en los minaretes y rizas debajo de las ventanas de los colegios y otras prisiones.

Las generaciones han renunciado a castigarte por estos ultrajes, porque vuelas, paloma.

¡Vuelas!

Contemporáneo de nuestros primeros campos de trigo,

¿Quién mejor que tú nos conoces?

Si no tuvieras nada mejor que hacer, me gustaría que me cuentes nuestra historia

porque no es al hombre a quien uno debe preguntar quién es el hombre

¿Cómo se ve París en los ojos de una columbina?

¡Un bosque de acantilados habitados por hormigas gigantes!

Un rincón de la naturaleza entre muchos otros… Nada más

Nunca has reconocido nuestra supuesta autoridad, oh comensal.

Alegre anarquista que se ríe de las leyes de Newton,

los códigos de tránsito, los decretos ministeriales y las fiestas religiosas

Diógenes de edificios, Thoreau de jardines públicos,

Quetzalcóatl de rotondas, amiga de los alquimistas, vagabundos,

desempleados, locos, viejos, niños, lisiados:

Todos aquellos cuya mirada maltratada distingue al oro en la banalidad

Como ellos, vives en huecos, pliegues del mundo.

Como ellos, ¡cimarronas!

(Gracias a Dios, hay hombres-palomas entre los hombres)

Símbolo de paz, parábola de libertad,

que unos parásitos te llamen parásito es para hacer reír tu pico…

Les gustaría erradicarte porque es lo que hacen mejor.

Te envenenan, te esterilizan, perforan tus huevos, te atrapan con red.

sueñan con espacios tan estériles como sus mentes.

Pero esas medidas son vanas, sigues follando en sus panteones

Todo el mundo sabe, además, que después de la destrucción

del hombre por el hombre, estarás allí, paloma,

volando orgullosamente en nuestras cocinas vacías, ensuciando las estatuas militares

y mordisqueando nuestros cadáveres arrogantes.

Dos ojos sol-nacientes entre las paredes de fábricas de tu plumaje: paloma.

Tú que acompañaste mis soledades urbanas,

que me hizo reír durante mis años de vagancia.

Tus pequeñas patas sacudes bajo tu cuerpo regordete

tu pico serio, tu facha aturdida, tu sucio plumaje que sigues lavando,

tu grotesca elegancia y tu sentido del humor me dieron gusto por la vida

cuando el mundo de los hombres me daba nauseas.

Ave poética en el infierno lucrativo,

perezosa volátil entre piernas estresadas,

invisible a los ojos ausentes,

eres la que juega entre las mercedes, cagas encima de los hombres de negocios,

ocupas los agujeros de nuestras paredes (sin pagar alquiler), te bañas en nuestras fuentes,

comes en nuestros botes de basura, copulas sobre nuestras tumbas,

arrulla en los minaretes y rizas debajo de las ventanas de los colegios y otras prisiones.

Las generaciones han renunciado a castigarte por estos ultrajes, porque vuelas, paloma.

¡Vuelas!

Contemporáneo de nuestros primeros campos de trigo,

¿Quién mejor que tú nos conoces?

Si no tuvieras nada mejor que hacer, me gustaría que me cuentes nuestra historia

porque no es al hombre a quien uno debe preguntar quién es el hombre

¿Cómo se ve París en los ojos de una columbina?

¡Un bosque de acantilados habitados por hormigas gigantes!

Un rincón de la naturaleza entre muchos otros… Nada más

Nunca has reconocido nuestra supuesta autoridad, oh comensal.

Alegre anarquista que se ríe de las leyes de Newton,

los códigos de tránsito, los decretos ministeriales y las fiestas religiosas

Diógenes de edificios, Thoreau de jardines públicos,

Quetzalcóatl de rotondas, amiga de los alquimistas, vagabundos,

desempleados, locos, viejos, niños, lisiados:

Todos aquellos cuya mirada maltratada distingue al oro en la banalidad

Como ellos, vives en huecos, pliegues del mundo.

Como ellos, ¡cimarronas!

(Gracias a Dios, hay hombres-palomas entre los hombres)

Símbolo de paz, parábola de libertad,

que unos parásitos te llamen parásito es para hacer reír tu pico…

Les gustaría erradicarte porque es lo que hacen mejor.

Te envenenan, te esterilizan, perforan tus huevos, te atrapan con red.

sueñan con espacios tan estériles como sus mentes.

Pero esas medidas son vanas, sigues follando en sus panteones

Todo el mundo sabe, además, que después de la destrucción

del hombre por el hombre, estarás allí, paloma,

volando orgullosamente en nuestras cocinas vacías, ensuciando las estatuas militares

y mordisqueando nuestros cadáveres arrogantes.

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Hombre solo en su banca

una cerveza fuerte entre tu mano. Tus mañanas cantaban ayer

Ayer: tierra extraña con acentos refritos.

Y tu, banco solo debajo de su hombre,

te estremeces sin moverte, te recuestas en sofá, te nublas en la silla,

para el que esperas desde anoche

Hombre solo en su banca, una cerveza fuerte en la mano,

ya no piensas, caes, y tu caída termina en un caldo congelado.

Lleno de burbujas de lúpulo. Media cerveza en una mano de rocío,

chispeas tu presente, después serás vaciada.

Hombre soltero a la deriva en su banca-isla-flotante,

a tu alrededor el mar de malta. La tierra detrás, lejos, tan lejos

Tres palomas sirven de gaviotas a tu nave sin puertos

una de ellas está en tu regazo. La miras, ella te entiende

Sus ojos son puestas de sol

Los transeúntes te miran,

¡Monstruo híbrido, mitad-hombre mitad-cerveza mitad-banca!

Las familias se están alejando, los niños preguntan apuntándote

Hombre solo, está lloviendo sobre tu lata,

únete a tu guarida, este agujero oscuro, impersonal y frío,

este techo blanco que te ayuda a no pensar más

Sin tu hombre, oh banco, eres solo una estúpida pila de madera,

cubierto con una cerveza vacía

Un olor a desempleo todavía cuelga en tus tablas:

El olor del eterno ayer.

__

Para la que amo

Sol amarillo

Mar azul,

Tierra roja.

Gargantas de volcanes fluviales,

Ríos oceánicos,

Océanos negros, y cordilleras de estrellas.

Edén tropical donde se debería caminar desnudo.

Tierra teriomorfa con colmillos de cascabel,

con garras de jaguar,

aletas de ballena.

Ojos de cóndor,

veneno de rana,

tentáculos de lianas,

y brazos de higueras.

Tierra que muerde, que asusta,

que obliga a vivir en el presente.

Todo puede surgir, todo es posible…

todo está por hacer…

Tierra de renacimiento que me recibe como madre

viejo mundo nuevo,

con sueños de niños

Tierra de duendes, hadas, demonios,

donde la magia es estándar

y la patología normal.

Tierra prometida que dos gigantes destruyeron,

murieron y renacieron hace dos siglos.

Los habitantes horrorizados, y a pesar de ello, se están organizando.

Aquí, la ley nunca hará al hombre.

Es el hombre quien hace la ley.

Gente arcoiris,

Pueblo diamante.

¿Cuántos rituales, ceremonias, colores de piel y costumbres hablas?

¿Cuántos secretos cantas en el bosque profundo?

Arhuacos, Tucanos, Sionas, Awas, Emberas, Ingas, Sikuanis, Senus, Kofanes, Muiscas, Koguis…

Pueblos ancestrales, pueblos mágicos,

culturas moribundas cuyo ejemplo debería ser seguido por la humanidad suicida.

Palabras de sonrisa

Calor de la risa

Se llaman dos desconocidos en la calle: «Mi amor», «mi reina», «mi rey», «cariño», «hermano»,

como si una fraternidad mínima fuera presupuesta por todos.

Gente sensual, con millones de oficios: vendedora de chontaduro, de rosas, de cigarrillos,

malabarista en los semáforos, zapatero de calle,

Rapero en el bus, con rimas incisivas,

ralentos de la sombra en arterias de la ciudad.

Gente urbana, pero siempre selvática,

el Amazonas grita a través de tu garganta.

Un pueblo sin bosques se canta a sí mismo.

El que se canta a sí mismo es un loco o un europeo.

Todos bailan, todos zumban, cada uno escribe o pinta…

Pueblo artista,

arte del pueblo.

Música donde tres continentes se aparean: África, Europa y América.

Tus estilos se renuevan constantemente,

infatigables en sus metamorfosis.

Bullerengue, Salsa, Vallenato, Carranga, Bundé, Cumbia, Pasillo, Merecumbé…

Diversidad de ritmos, y sus danzas asociadas.

Infinidad de instrumentos con formas extrañas.

Los museos cuentan un mundo sin forma. Un mundo de élite.

El verdadero rostro de nuestro tiempo es el de los murales de Bogotá,

Cali, Barranquilla, Medellín…

Contemplarlos es ver el alma del siglo en un fulgor.

Arte callejero, arte libre,

Educativo,

Maestro en su humildad.

Tierra de cóndores, loros, colibríes, quetzales,

¡Tierra de pluma!

Donde el poeta centenario no es una momia sino un modelo.

Escribirte aun significa algo, o quizá signifique todo

Oh, tierra que amo.

Un Comentario

  • Claudia lama

    ​La mirada de Aurélien Vetu es una mirada oblicua, una mirada que se descentra para mirarse a sí misma desde una paloma, una banca, la tierra que le acoge. En sus poemas nos sentimos mirados, descubiertos en nuestra alienación cotidiana, nuestra soledad y apegos, también nuestra singularidad. Al contrario de otros poemas que dan cuenta de una mirada pasiva, los de Aurélien Vetu dan cuenta de una mirada aguda e irreverente que levanta un remolino de polvo donde se posa, entra por los recovecos y saca a la luz fragmentos de espejos que nos reflejan con todo y grietas.

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