Arte y Letras

Periodismo, filtraciones y fakenews

Informar y ser informado de manera veraz es un derecho fundamental para la mayoría de las naciones occidentales, lo es también para los ciudadanos de nacionalidad colombiana, así lo contempla el artículo 20 de la Constitución Política de 1991. Sin embargo, el mundo vive una era tecnológica que ha dado lugar a una incontenible oleada de comunicación, filtraciones de información clasificada e incluso desinformación. La prensa siempre se ha visto enfrentada por distintas formas de censura, esta vez el reto es mantener la credibilidad del periodismo en medio de las innumerables ofertas que presumen ser información verídica.

Filtraciones

“El tema de las filtraciones de Wikileaks ha sido un debate en muchas redacciones, pues en teoría es el periodista quien debe tener las herramientas para levantar la alfombra y descubrir aquello que busca esconder el poder”, asegura Darío Dávila, editor de Periodismo Indeleble, un riguroso equipo periodístico mejicano comprometido con la disciplina y la ética periodística.

Wikileaks es una página web nacida en 2006, publicada por primera vez en diciembre de este mismo año por iniciativa de Julian Assange; su título traduce wiki-filtraciones, y fiel al concepto de filtraciones, es un sitio dedicado a revelar informaciones privilegiadas que distintos gobiernos preferirían mantener en reserva.

Las filtraciones han sido una herramienta del periodismo en incontables ocasiones “pero en América Latina aún existe una deuda del periodismo, las empresas de medios y los dueños que no han creado escuela de periodistas para afinar el olfato, aprender a leer documentos desclasificados, distinguir entre la paja y la sustancia”, señala Dávila.

“Aún estamos muy lejos de desencriptar información que no necesariamente está en un documento filtrado, sino en un barrio o un drama social. Hay una especie de pereza entre periodistas que no están dispuestos a invertir meses en cruzar datos, caminar barrios o crear alianzas con periodistas experimentados o en formación” agrega.

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Julian Assange, fundador de Wikileaks

Dávila concluye que “el verdadero reto no es el periodismo de filtraciones, sino el enfoque y las convicciones que llevan al periodista a comprometerse con la verdad”.

El reto de las redes sociales

“Por más que estemos intentando cumplir los principios del periodismo, para generar los contenidos que generamos, esa parece una batalla perdida si la gente decide informarse por los retazos de información que cualquiera pone en las redes sociales” dijo Claudia Palacios el 28 de febrero, en medio de una entrevista otorgada a la radio de la Universidad del Cauca.

Palacios, periodista colombiana de larga trayectoria profesional, ha puesto sobre la mesa un nuevo debate alrededor de cómo se informan los ciudadanos y la forma en que el periodismo debe asumir su labor en esta era de la información. “La gente va simplemente creyendo en lo primero que se trina o en el primer post que se pone en Facebook, y por esa vía sintió que ya se informó” dijo en la misma entrevista.  

El mencionado artículo 20 de la Carta Magna regla que se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura.

Por tanto, no es nuevo que el periodismo colombiano compita con medios alternos, creados y difundidos por profesionales de áreas distintas al periodismo o sin haber cursado una academia periodística, sin embargo, las redes sociales son un asunto a debatir.

“Los periodistas tenemos el desafío de reinventarnos desde que aparecieron las redes sociales y las aplicaciones que cambiaron radicalmente las forma de consumo, y parecieran exigir el milagro de la inmediatez, la objetividad, la calidad técnica, la profundidad investigativa y la brevedad, juntas y además gratis”, expuso a través de un video en su cuenta de Twitter el pasado 25 de febrero de 2019.

“Las audiencias fieles y críticas no son suficientes para las necesidades de los anunciantes”, señaló Palacios, dando cuenta que los medios de comunicación sufren económicamente cuando las audiencias deciden informarse a través de las redes sociales.

Pese al factor económico, la mayor preocupación de Palacios radica en que las audiencias pierdan la credibilidad en el periodismo responsable, apuntando que las audiencias “que se alimentan, y alimentan a su vez a las llamadas fakenews, están en la trampa de creer que todo el periodismo es vendido”.

Claudia Palacios, fotografía de Twitter

Preocupa quién produce la información, señala la misma periodista: “uno de los problemas es la forma en que la gente decide que ya está informada, sin ponderar quien es el que está subiendo la información, si ese contenido fue generado siguiendo una rigurosidad en la investigación, si contrastó fuentes, si está ofreciendo varios puntos de vista”. Esos criterios pueden ser la causa de que “bajen los consumos de los medios tradicionales y al final lo que tenemos es a una opinión pública mal informada” dijo Palacios.

¿Qué hacer desde la academia?

“Los periodistas tenemos como principio misional, entregarle insumos a la ciudadanía para que tome mejores decisiones y viva en libertad”, dice el ganador del Premio Simón Bolívar en 2016, Alberto Enrique Martínez Monterrosa, director del departamento de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte, quien cuenta con 30 años de experiencia periodística.

“En la medida en que insistamos en el rigor que debe acompañar el ejercicio informativo, seguramente enseñaremos a las audiencias a ser exigentes con lo que se les comunica y a echar de menos los rigores que falten” explica Martínez Monterrosa.

“Laura Restrepo, la escritora, sostiene que al final es una relación con los sistemas nerviosos, que se van acostumbrando poco a poco a los estímulos, en este caso informativos, a tal punto que se habitúan a ellos. Bueno, sí ese es el tema, conviene revisar en qué andamos para volver a los principios básicos del periodismo y educar indirectamente a través de él” concluye el periodista y docente.

Doble responsabilidad

“A mí me sabe muy mal eso de fakenews, eso se llama mentira, simple y llanamente… ahí comienza la cadena, la cadena comienza desde el momento en que cada quien inventa su propia fuente”, afirmó el periodista Juan Gossain, en el foro organizado por Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, en donde se analizaron los retos de la verificación de datos y de noticias falsas, encuentro que se  desarrolló en la ciudad de Cartagena el 31 de marzo de 2019.

“Me hago una pregunta para el futuro, para este futuro que ya empezó… la pregunta es esta, si las fuentes ya pueden prescindir de los medios y crear su propio medio ¿los medios tradicionales vamos a seguir siendo sólo divulgadores de lo que pasa?  ¿O ha llegado la hora de ser auditores y vigilantes de lo que se divulga? Planteó el periodista cordobés”

“Es decir, tenemos ahora una responsabilidad adicional, vigilar a los medios electrónicos, y lejos de seguirse por ellos, lejos de orientarse por ellos o de informarse en ellos, lo que me parece, es que primero, esto tiene varios ángulos y no hay manera de explicarlo, de entenderlo, de debatirlo, si no separándolo por ángulos”, según Gossain el tema debe observarse “desde el punto de vista ético, desde el punto de vista profesional, es decir periodístico y tercero, desde el punto de vista empresarial”.

“Insisto, hoy la responsabilidad de los medios tradicionales es mayor que nunca, la responsabilidad del periodista, pero también del medio como empresa, consiste hoy en divulgar la verdad, pero además en vigilar que no se cuenten mentiras para confundir a la gente” concluyó Gossain.

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Juan Gossain

Las afirmaciones de Gossain y de Darío Dávila apuntan a que, en este contexto tecnológico, el periodismo se desarrolle con absoluta responsabilidad y lejos de cualquier zona de confort.

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