Me enamoré muchas veces en mi vida, pero nunca como aquella vez. Me enamoré de un olor, de una fragancia, de un aroma, de un perfume. No sé qué era en realidad.
No se puede saber si la literatura sería mejor o peor sin Dostoyevski, pero ciertamente no sería la misma. Se sentía el más ruso de los rusos, su modestia no lo dejaba entrever que era quizás un hombre universal.
Ahora del espantapájaros sólo quedaban dos patéticas ramas secas de las que colgaba una ruana de lana raída...
... los pasos de los transeúntes, el llanto de los niños y las voces que se hacen murmullo. Hay un dolor hecho melodía. A la sombra de los árboles, canta la muerte.
Mi padre le entregó un pequeño bolso, apoyó su mano en mi espalda y me impulsó; entré por el zaguán que daba a un patio cerrado.
Vivo en una habitación, la 212, situada en la segunda planta de un bloque de cuatro alturas. Lo han rebautizado como Hotel Covid.
La libertad de expresión de algunos grupos fue posible gracias al Fanzine: una práctica editorial alternativa y de corte contracultural que hoy está resurgiendo en Latinoamérica.
Antes de irte deberíamos hacer alguna otra travesura juntos, la última.. Ajá por los viejos tiempos.
Como resentido, pensaba que qué bueno que se les hubiera descontrolado el simulacro: que el país de la bomba atómica en Japón, el napalm en Vietnam...
Esta ópera, como el cuento, versa sobre la vanidad, la envidia y la maldad, un ejemplo bíblico del habitual deseo de destrucción y aniquilación que existe entre los seres humanos.