... sé que nadie verterá una lágrima en mi funeral, ni siquiera lloverá ni hará mal tiempo, algo que ensalza los entierros, al revés, un Sol de justicia secará los ojos del sepulturero...
La brújula tatuada sobre su pecho se sentía fría, real, una guía en medio del caos, mientras el atrapasueños en su nuca parecía pesar, como si intentara filtrar una marea creciente de oscuridad.
Integrada por profesores y solistas, la Strauss Festival Orchestra ha sabido mantener vivas las expresiones artísticas típicamente vienesas, despertando el interés de las más exigentes audiencias del continente.
La mujer y el bebé dormían. Se acostó. Cuando se la trajeron envuelta en la mantita blanca, pidió tenerla en los brazos, quiso reconocerse en la carita que acarició con su dedo índice.
Vivir es como visitar un museo. Supongo que sólo al final te das cuenta de la belleza que has contemplado porque durante la visita no tienes tiempo para hacerlo. Cuesta desencadenarse de ese ritual de tiempo estático, paralizado, creer que hay un final positivo.
Carmen era libertad, un espíritu beligerante e indómito, toda referencia al Estado, a las normas y a las leyes la bloqueaba. Taconeaba palabras, al igual que Sara derrite el escenario con esas pantorrillas de acero.
A pesar de que a mi izquierda se sentó una mujer de edad indefinida que me sugirió más de 300 veces que no le diese codazos al aplaudir...
Ayer le dije que le llevaría el próximo 18 de octubre al concierto de uno de sus ídolos, Raphael, en la plaza de toros de Logroño.
Hay muchas formas de enamorarse, una es el silencio. Otra son los lunares de Solomía Maievska. Uno recorre ese tipo de mapas, de puntos perfectos, sobre cuerpos hermosos, descifrando su aura.
La certeza que ninguna cantidad de palabras podrá emular. Por eso, cuando Mahito viaja al pasado, y vislumbra la despedida necesaria al borde del camino, no se abate. Sabe que hay tesoros que viven siempre. El corazón abre, fugazmente, una pupila en la eternidad.