La certeza que ninguna cantidad de palabras podrá emular. Por eso, cuando Mahito viaja al pasado, y vislumbra la despedida necesaria al borde del camino, no se abate. Sabe que hay tesoros que viven siempre. El corazón abre, fugazmente, una pupila en la eternidad.
“A un alma se la mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres”, acierta Flaubert. Y cada uno crea su propia catedral de escritores predilectos, hace listas, los interconecta, así hasta el paroxismo, de forma holística.
Era 1960 y en el barrio nos conocíamos todos. Temprano entró Trujillo al inquilinato, no se detuvo ante los vecinos que, consternados, comentaban el suceso; habían encontrado a Esther con un tiro en el pecho. Subió a la piecita impasible y sin preguntar.
Del niño de Nine Miles, cuyo mestizaje incitaba burlas, de la ausencia paterna que marcó para bien o para mal su camino.
Las diferentes situaciones vividas por Juan Carlos I a lo largo de su vida contienen unos componentes cercanos a la tragedia. Su infancia y juventud, separado de sus padres y entregado a la tutela de Franco.
Gracias a Pedro también aprendí que debía recuperar el tiempo perdido con mi madre, a quien al tenerla siempre al lado había descuidado.
Wilson era un caballero de fortuna. Un gentilhombre dedicado al abordaje y a imponer la disciplina a bordo predicando el ascetismo.
Después de comerse algunos baches y cambiar de dial la radio, la mujer ya había terminado el suéter y saltaba de alegría, parecía joven, aindiada.
Hay partes imperfectas, pero también éstas forman parte de un todo, de un mundo real-fantástico en el caso de Kafka, y de un mundo real-mágico en el caso de GGM. Y aunque no haya fantasía ni magia en todas sus narraciones, hay un perfume, una sensación, sugerencias, descripciones que remiten mentalmente a un ambiente de fantasía y de magia.
Un repaso por el anonimato de las mujeres ignoradas y silenciadas a través de las generaciones y las sombras.