Asistir a las imágenes de Julian Colbert es entrar en un territorio presentido por el autor y por sus lectores de uno y otro lado del Atlántico, un ecosistema que se ha ido nutriendo de minerales más o menos conocidos, pero no por ello fácilmente avisados
Me gusta mi trabajo. Allí, conozco gente nueva todos los días. Mientras les presto mis servicios, les escucho sus historias o les hablo de la ciudad. Disfruto este ambiente, limpio, adornado y elegante.
Su condición de músico debía aportar en algo para aliviar el sufrimiento. Le decían el Beatle silencioso, pero es, en realidad, un hito generacional.
Para los amantes del cine con perspectiva social, Joy es una muestra impactante que visibiliza las crueles circunstancias que viven mujeres inmigrantes sometidas a la explotación sexual en Europa.
Teniendo que construir una nueva vida en el extranjero, de repente nos asaltan las dudas. ¿Podré lograrlo? ¿Seré suficientemente fuerte? ¿Y si no me dan un trabajo? ¿Y si fracaso?
Cuando creció se trasladó al pueblo animada por la verdad que la panadera le había enseñado, la verdad de lo auténtico, la verdad del aire vivido por nuestros antepasados que, como un boomerang, se manifestaba de lleno en la muchacha.
Con una humildad incomparable, todavía se pregunta hoy sobre su éxito. Y, sin embargo, con más de 250 millones de mangas vendidos en Japón, es uno de los cinco mangakas más leídos del archipiélago asiático.
De inmediato lo llevó hasta la habitación de Rodrigo. ─ Les presento al doctor Emilio, gran curandero del Sinú ─. Los especialistas se levantaron del sofá, estrecharon su mano y uno de ellos le expresó: ─ Usted tiene la última palabra, doctor.
Virtuosas imágenes ingresaron en mi mente con una violencia digna de una epifanía, recuerdo, olores, y sentimientos de horas pasadas volvieron a nacer en mí, una fuerza incontrolable se apoderó de mi voluntad y vorazmente abrí con temor la carta.
Para Jodorowsky la vida es una danza y la realidad la unión de todas las cosas. El universo gira en esta gran danza. Entrar en un diálogo franco con una película del polifácetico cineasta, escritor, caricaturista, filósofo y hasta psicomago, Alejandro Jodorowsky, requiere dejarse de prejuicios intelectuales, emocionales, sexuales, físicos y morales.