Las palabras “champeta” y “champetúo” ya son orgullo de quienes admiran y cultivan esa música, aunque no han perdido su marca insultante...
El término “champetúo” empezó siendo despectivo, se usaba para ofender a los habitantes de los barrios marginales, se creía que a todos les gustaba la música africana, que supuestamente era la causante de las trifulcas y los consiguientes heridos y muertos.
Estamos cegados por el cloroformo de lo cotidiano, embalsamados en una niebla vespertina que sigue así hasta altas horas del alba.
En la coreografía de Graham, en un alarde de empoderamiento femenino, la figura de Teseo la encarna una mujer.
La JSOZ es una orquesta muy joven, con músicos de hasta 24 años, pero se nutre de programas destinados a músicos especialmente dotados.
No era muy alta, apenas 1,64, con unas tetas estilo Dolly Parton que tapaban parte de su estómago, plano y sin grasa, y una cara muy pecosa...
Franz Jägerstätter es un personaje silencioso y es aun más silencioso respecto a su pensamiento sobre la guerra. Se rehúsa a luchar por la bandera Nazi y es entonces cuando comienza esta lucha axiológica.
Me he emocionado muchísimo, no sólo por la calidad de la orquesta de la Fundación Excelentia sino porque me he transportado a un tiempo que pensaba abolido en mi imaginación gracias a la música.
Pensaba en su esposa muerta, o simplemente se había separado, pero algo había muerto.
La culpa, la incomunicación y la soledad. Temas que, en cierto sentido, vuelven a estar presentes en Adictos, la distopia con la que Herrera actúa esta tarde en el Teatro Bretón de los Herreros de Logroño.