Shirin Elbadi
Entrevistas

Shirin Ebadi: «Cuando perdemos la democracia no es sólo responsabilidad del dictador»

En una mañana calurosa de este febrero me fui a una cita periodística. La historia la había comentado con mi editor de El Espectador. Cartagena parece un periódico de nunca acabar, cada semana, día y noche, hay noticias que son relevantes a nivel nacional; las del caribe hacen honor al realismo mágico.

Shirin Ebadi estaba sentada sobre una silla de uno de los pasillos del Hotel Santa Clara, en el centro amurallado. Ella es la Nobel de Paz del 2003, la primera mujer musulmana y ciudadana iraní que ha recibido ese prestigioso premio. De baja estatura, ojos profundos y voz segura. Elegante. A los 23 años fue abogada y una de las primeras magistradas de Teherán. Fue una de las invitadas al Hay Festival 2019. «Yo soy una activista de los derechos humanos y mi responsabilidad es luchar por la libertad».

Muchas gracias por recibirme, le dije. En este hotel, donde estamos, hace años Gabriel García Márquez encontraría aquí la cripta donde estaba Sierva María de Todos los Ángeles (personaje de su ficción) y su extensa cabellera, que da inicio a su obra El amor y otros demonios.

¿Cuénteme qué sabe del realismo mágico?

—Muchos de sus libros han sido traducidos al idioma de Irán. Los he leído, y uno de mis preferidos es El Amor en los Tiempos del Cólera. Lo he leído varias veces. Que bueno que nos haya dicho lo de la cripta, intentaré bajar a conocer ese sitio.

Y aunque parezca increíble, pocos saben que allí, en el primer piso del hotel, el gran Gabo encontraría la razón de su novela. Allí se tejieron los amores del cura y lo prohibido. Allí permaneció por años sin amor Sierva María.

Shirin se define como escritora social, activista. Hasta que seamos libres, su libro es una obra autobiográfica.

Fotos Cortesía: Pedro Mendoza Camargo.

¿Se ha vuelto usted una vocera de los que no tienen voz, nos falta mucho para ser realmente libres?

—Cuando perdemos la democracia no es solamente responsabilidad del dictador. Las personas que se han quedado calladas también tienen su responsabilidad. Quiero ponerle un ejemplo: si usted y yo nos montamos ahora en un barco y a mitad de la noche se rompe el barco, y estamos en medio del océano, ¿qué otra nos queda sino nadar? ¿Cree usted que nos habríamos puesto a preguntar cuándo llegaríamos a la orilla? Hubiéramos tenido derecho a cansarnos, a desesperarnos por lo que está pasando. Nosotros tenemos que nadar pase lo que pase con todas nuestras posibilidades y no debemos pensar siquiera si vamos a llegar a la orilla, yo estoy en esas condiciones ahora mismo, no me queda más que nadar.

Terminamos el tema lógicamente hablando sobre la paz, su proceso, y los lideres sociales asesinados de este país, que Shirin Ebadi ya había visitado en 2005. 

«Yo sé que aquí tienen muchos problemas, pero celebro la firma del acuerdo de paz. En la intervención, durante mi conferencia, hablé sobre la democracia y el sentido que tiene que tener. Dije que para poder proteger la democracia, es sobre todo responsabilidad de las personas más fuertes; porque la democracia, decía, se parece a una flor. Si usted tiene una planta con flores bonitas en su casa cada día tiene que regarla de manera equilibrada».

La mañana tuvo también como testigo el viento que se pasea por los pasillos del hotel antiguo. La señora Ebadi sonríe y el agua la refresca. Tres veces bebió agua fría. Recibió el Nobel por sus esfuerzos hacia la democratización de los derechos humanos. Es madre y vive exiliada en Londres.

Una española, de bello acento, la traduce mientras charlamos. Hablé al respecto con algunos entendidos en lenguas y me contaron que el Persa es la lengua oficial de Irán, Afganistán y Tayikistán, un idioma de muchas regiones y dinastías islámicas. El Persa en la literatura es comparable con el latín en la cristiandad. Una lengua de mas de 1200 años que ha evolucionando entre nuevas palabras, expresiones y antiguos proverbios.

El tiempo transcurría lento. Hablamos, además, sobre los Estados Unidos. Siendo yo un tanto abusivo en tiempo — fueron pocos los minutos que me dieron para esta entrevista— , le he pregunté por las declaraciones del presidente Donald Trump, cuando dijo, hace unos días, según ABC News: «Cuidado con Irán. ¡Tal vez la inteligencia (agencias) debería volver a la escuela!».

Hace una pausa. Mira a su traductora y con un gesto de entendimiento, y algo de admiración, dice:

—Yo soy crítica hacia la política y las actuaciones que hace Estados Unidos. Hace 40 años el gobierno de Irán, con la excusa de esa enemistad con el gobierno de Estados Unidos, está gobernando oprimiendo a la gente; cada vez que alguien habla y critica la actuación del gobierno de Irán dicen: «tú eres una espía de Estados Unidos». Cuarenta años de enemistad se han convertido en una excusa para que el gobierno de Irán sea corrupto, exactamente como las condiciones que vemos ahora en Venezuela. Maduro tiene la mejor excusa: «soy enemigo de Estados Unidos». Por lo tanto, la enemistad frente a los Estados Unidos no da legitimidad alguna a ningún gobierno en el mundo.

Entonces dejamos la política y pasamos nuevamente a la literatura. Conversamos respecto de su nuevo proyecto editorial, que aborda la revolución de 1979 en Irán, y cómo este movimiento social cambió completamente el destino de Oriente Medio.

—Estoy escribiendo y relatando sobre los ojos de dos refugiados iraníes que se conocen. Uno ha venido de Afganistán y el otro de Irán, ¡y que cosas les han pasado!— , dice Shirin, quien tiene tres de sus libros traducidos al español. Uno de ellos es la Jaula de Oro.

Terminamos hablando de la comida, los colores del Caribe y su gente— que le parece espontánea— .

Incluso charlamos sobre el miedo. En ese momento Shirin me miró fijamente. «Contra el miedo, lo que se debe hacer es pensar en nuestras metas. Esa es una fuente de energía para poder superar el miedo. Yo creo en Dios».

La dama se fue caminando por el pasillo del Santa Clara. Yo hice lo propio, pero rumbo al periódico. Caminé, atento, por si todavía Sierva María de Todos los Ángeles y el padre Cayetano rondaban aquellos corredores, como en la novela de Gabo.

La fiesta de las ideas

Esto que cuento sucedió en la edición catorce del Hay Festival, cuando confluyeron letras, imágenes, notas musicales, conversaciones sobre economía, ciencia, activismo, y un sinnúmero de ideas transformadoras. Durante más de cuatro días, a través de más de 190 eventos en escenarios de Cartagena, Medellín, Jericó, San Juan Nepomuceno, El Carmen de Bolívar, Cicuco, Mompox, Santa Rosa de Lima y Turbaco, más de 60 mil personas disfrutaron de esta gran fiesta de la cultura.

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