Entrevistas

Nathalie Herrera: «Es normal que se den cambios psicológicos a raíz de la actual normalidad»

Pandemia, tiempo de confinamiento e incertidumbre. Lo único cierto que tenemos es el presente. A fuerza, con dolor y miedo, aprendemos que somos uno en el mundo; el individualismo casi se desvanece al entender que más de la mitad del planeta está viviendo esta nueva realidad.

En medio de este caos, cualquier cantidad de personas sufren algunos estragos psicológicos más o menos agudos. Nathalie Herrera, médica psqiuiatra de la Universidad Javeriana de Bogota, Colombia, arrojó varias luces sobre el autocuidado y las alertas tempranas respecto de la salud mental. Su experiencia y pericia resulta inestimable en tiempos de crisis.

¿Cómo afecta el confinanmiento a la sociedad y cuáles crees que serán las secuelas?

Existe controversia respecto a si una pandemia podría clasificarse como un desastre natural. Lo que es cierto es que las respuestas psicológicas y de comportamiento que se presentan en las personas son similares a las vistas en este tipo de desastres. A nivel individual, es común que ante estas situaciones se altere la percepción de riesgo ya sea subestimado o sobrestimándolo, que se generen sentimientos de rabia, miedo, incertidumbre, preocupación, de disminución en la sensación de seguridad, e incluso es esperable que hayan cambios en los patrones de sueño y el alimentario.

Las comunidades tambien pasan por unas fases que van desde los momentos previos al desastre, con las advertecias y la amenaza inminente de lo que viene; pasando por el impacto, la desilusión y el duelo por las perdidas que sucita la situación, hasta llegar a la reconstrucción, a un nuevo comienzo.

Con respecto a las secuelas en salud mental, la buena noticia es que los estudios han demostrado que frente a situaciones altamente estresantes como esta, la mayoria de personas van a salir bien y fortalecidas. A pesar de que nos han enseñado que el estres es “malo”, la verdad es que puede ser manejado y ser una herramienta para nuestra salud y crecimiento, un catalizador para desarrollar fortaleza.

Cabe anotar, claro esta, que existe un porcentaje de la población que puede llegar a desarrollar trastornos depresivos o de ansiedad, duelos complicados e incluso Trastorno por Estrés Postraumático y es por esto que es fundamental trabajar de manera activa en el autocuidado y el mantenimiento de la salud mental.

¿Qué señales o alertas tempranas se pueden ver en nuestros familiares o amigos con tendencia a desarrollar una psicopatía?

Como lo mencioné anteriormente, es normal que se den cambios psicológicos o de comportamiento a raíz de la actual “normalidad”. Las personas pueden tornarse más irritables, distraídas, evasivas e incluso tender a aislarse más de lo que la situacion amerita. Sin embargo, con el paso del tiempo y con el establecimiento de nuevas rutinas es esperable que todas esas reacciones tiendan a disminuir. Si por el contrario, empiezan a aumentar y a empeorar, perturbando el funcionamiento de la persona, interfiriendo con sus relaciones interpersonales y su autocuidado, llevándola a adoptar conductas de riesgo (aumento en su consumo de alcohol, tabaco, sustancias psicoactivas, exposición a situaciones que comprometen su integridad y/o la de otros) o se evidencian ideas de suicidio, esas son señales de riesgo y es imperativo consultar a un profesional.

La clave está en la comunicación. No hay que temer, ni tener vergüenza en preguntarle desde el respeto y la bondad (y sin juzgamientos) a una persona de la cual sospechamos que podria estar atravesando por un momento dificil, cómo se siente y abiertamente indagar si está pensando o ha pensado en hacerse daño. Preguntar y escuchar salva vidas.

Los duelos son diferentes para cada persona. He vivido, personalmente, dos casos de conocidas que han perdido a sus seres queridos en esta época, y ha sido difícil ver cómo no pueden despedirse de ellos. ¿Cómo afrontar el duelo durante el confinamiento?

Esta es una pregunta muy importante. El duelo es un proceso psicológico normal y general que los seres humanos experimentamos tras una pérdida: sea esta la finalización de una relación, ser despedidos del trabajo, mudarnos de país ó el fallecimiento de un ser querido. Teniendo en cuenta esto, podemos afirmar que la gran mayoría de nosotros estamos experimentando duelos por las pérdidas que nos ha generado la pandemia y el confinamiento; hemos perdido la rutina a la que estábamos acostumbrados, la posibilidad de interactuar socialmente como lo hacíamos; se nos ha restringido la libertad para actividades que previamente realizábamos sin ningún problema, muchas personas han perdido su empleo, sus viviendas, entre otras cosas.

Si bien el duelo y las etapas descritas para procesarlo siguen siendo las mismas, los tiempos que estamos viviendo le dan diferentes matices. Una de las experiencias más dolorosas para el ser humano es separarse definitivamente de aquellos seres a quienes amó. Hablando especificamente del fallecimiento de un ser querido por el Covid19, o cualquier otra causa en este momento, se adiciona el agravante de no poder acompañarlo en sus momentos finales y despedirlo de la manera acostumbrada; los seres humanos como especie encontramos alivio en la socialización y el contacto físico, al no poder contar con ese refugio en este momento, podemos acudir a otro tipo de contacto que sigue siendo util, que es el contacto virtual. A pesar de estar aislados físicamente debemos incrementar la conexión social, siguen siendo útiles -quizás hoy más que nunca- las palabras, el amor y la compasión.

¿Qué consejos le darías a los que han sido nuevos padres en esta época de incertidumbre?

La maternidad y la paternidad son ejercicios de por sí desafiantes que implican la inversion de una alta carga emocional. Si a esto le agregamos las preocupaciones y cambios propios de la situacion mundial actual es fácil predecir que las madres y los padres no la están pasando muy bien. Mi primera recomendación es una alta dosis de paciencia y bondad con ellos mismos; esta es la primera vez que están experimentando una pandemia y están haciendo lo mejor que pueden con los recursos que tienen. Es de vital importancia diseñar y mantener rutinas diarias en la medida de lo posible, especialmente con los niños en casa de manera permanente. Esto ayuda a generar una sensación de estructura y apacigua el sentimiento de incertidumbre tanto en los padres como en los menores. Por otra parte, le da a los padres la oportunidad de abrir espacios de tiempo (aunque sean cortos) para actividades de relajación y autocuidado.

Otra herramienta muy útil es mantenerse informado y actualizado sobre la situación por medio de fuentes confiables, siendo muy cuidadosos de no sobreexponerse a medios de comunicación, noticieros y redes sociales.

Este momento se puede usar como una oportunidad para abrir nuevos canales de comunicación familiares y generar espacios seguros para compartir lo que se está sintiendo. Finalmente, no hay que perder de vista el mantenimiento de hábitos de alimentación y sueño saludables y actividad física.

¿Consideras el uso de las herramientas holisticas como meditación, sound healing o reike beneficiosas parar tratar aleatoriamente los trastornos mentales?

Considero que estas prácticas pueden ser utilizadas como herramientas útiles para el mantenimiento y el fortalecimiento de la salud mental en general.

La Asociación Americana de Psiquiatría ha hecho un llamado a todo el personal en salud mental a incentivar y promover la resiliencia en la población. Investigaciones previas han demostrado que uno de los factores que contribuyen a fortalecer este proceso de adaptarse adecuadamente a la adversidad, a un trauma o a una fuente de tensión significativa son las prácticas religiosas y de espiritualidad. Sea cual sea la religión o la práctica espiritual, todas tienen en común el brindar la oportunidad de cultivar la consciencia de estar presente. Por ejemplo, el yoga sugiere una mejoría en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, en la autoregulación de emociones y un incremento en un neurotransmisor llamado GABA, que nos ayuda a sentirnos más tranquilos.

Sin embargo, al hablar de un trastorno mental ya establecido, es importante dejar claro que se require del acompañamiento de un profesional en salud mental con quien se pueda establecer un plan de manejo diseñado a patir de las características particulares de la persona. Este manejo puede incluir modificaciones saludables en el estilo de vida, proceso psicoterapéutico y/o intervención farmacológica; las herramientas holísticas en este caso pueden utilizarse como coadyuvantes, sin embargo, como te digo, depende específicamente de las características y necesidades de cada persona.

¿Qué anécdota te fue personalmente más difícil de afrontar en esta pandemia?

A pesar de que los desafiantes cambios se han dado a todo nivel durante la pandemia, la situación mas dificil de afrontar, personalmente, ha sido el hecho de que mis padres (que se encuentran incluidos en la población de mas riesgo por su edad) estén en otro país y saber que en caso de que algo suceda, por el cierre de fronteras, no será posible ir a auxiliarlos.

No es una novedad que la población de adultos mayores es especialmente susceptible no sólo al virus, sino también a un impacto en la salud mental secundario, por eso uso la tecnología para mantenerme en constante contacto con ellos.

Muchisimas personas en todo el mundo, tú lo has dicho, han perdido sus trabajos, ¿qué estrategias ofrece la psicología para desarrollar una inteligencia emocional fuerte ante estos sucesos? 

Muchas veces se tiene la percepción de que la gente altamente resiliente es de alguna manera especial o genéticamente bendecida. Sin embargo, la verdad es que la gran mayoria de personas tiene la capacidad de adaptarse saludablemente al estrés y la resiliencia es común, e incluso, para nuestra fortuna, puede ser aprendida y entrenada.

Existen diez herramientas o factores comunmente utilizados por las personas consideradas resilientes:

La primera es el optimismo realista, el cual nos facilita un abordaje activo y creativo para afrontar las situaciones adversas; no es desconocer lo negativo, sino desvincularse de lo que no está bajo nuestro control e identificar lo que sí. Se trabaja recordando que la dificultad no durará para siempre, pensando en los recursos y las fortalezas que se tienen para afrontar el problema.

Luego encontramos la capacidad de encarar nuestro miedo, aceptarlo, darle la bienvenida y utilizarlo como una plataforma para desarrollar coraje. Podemos trabajarlo adquiriendo toda la información confiable sobre la situación que nos asusta y practicar las herramientas necesarias para afrontarlo.

La tercera herramienta es identificar y abrazar nuestro conjunto de valores y principios, haciendo una evaluación abierta y honesta de éstos, aferrándonos a ellos en situaciones difíciles como la actual.

Encontramos también dentro de estos factores la espiritualidad de la que hablamos previamente y el fortalecimiento físico y mental, que incluye, no solamente ejercicio aeróbico y entrenamiento del cerebro, sino también los espacios de descanso y reparación que el cuerpo y la mente necesitan.

La búsqueda y mantenimiento de soporte social y el tener una persona que sea para nosotros un modelo a seguir son claves.

El trabajo en nuestra flexibilidad emocional y cognitiva, es decir: el no estar atados a ningún tipo particular de mecanismo de afrontamiento, el abandonar objetivos que no son realistas o realizables y de manera intencional redireccionar nuestros esfuerzos a lo que sí se puede cambiar, ayuda a que podamos tomar un mejor control de la situación.

Finalmente encontramos el humor y la búsqueda de significado y propósito, que son herramientas de mucho valor para encarar estos sucesos. Si bien hay mucho que no está en nuestras manos en este momento, lo que si podemos controlar es nuestra actitud, esfuerzo y comportamiento frente a éste. Como dice el proverbio: “es mejor encender una pequeña vela que maldecir la oscuridad”.

Finalmente, Nathalie, cuéntame algunas cosas de ti, ¿cómo llegaste a la psiquiatría?

Soy bogotana, de raíces caldenses y cundinamarquesas en Colombia. Estudié mi pregrado en Medicina y postgrado en Psiquiatría en la Universidad Javeriana de Bogotá. Entré a la facultad de medicina a los 17 años con la convicción de salir convertida en médica forense o pediatra; esa idea cambió radicalmente y para siempre en tercer semestre cuando empecé a asistir a la clase de Conducta Humana que dictaba el doctor Hernán Santacruz Óleas (no sólo un referente de la psiquiatría en Colombia, sino tambien un ser humano de gran corazón y compromiso con sus alumnos); decidí a partir de ese momento y por influencia de ese profesor que quería ser psiquiatra y esa clase fue el inicio de mi vocación y pasión por la salud mental, que con el paso de los años en el pregrado se afirmó.

En la actualidad me encuentro radicada en Los Angeles, dedicada a la investigación en el area de psiquiatría. Participo en la iniciativa de Flying Samaritans de UCLA (Universidad de California en Los Ángeles) y asesoro en temas de salud mental a la plataforma virtual @soymejormujer y a la fundación Empowered Women Foundation. Estoy muy comprometida con la promoción y prevención en salud mental de la población general, enfocada especialmente en la comunidad latina.

Instagram: @nathalieherrera.md
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